09/09/2019

Policiales VOLVER

Por "error" la Policía la rodeó y la trató como una delincuente

Elsa Cejas iba en su auto, el viernes por la noche, cuando en la esquina de Marconi y Colón, se le cruzó una camioneta de la Policía por delante y otra por detrás. La chocaron. Luego llegaron más móviles y motos de la Policía. Un operativo de desproporciones la tenía como centro. Uniformados por todos lados, las manos en las armas reglamentarias, caras de pocos amigos y órdenes a los gritos. La hicieron bajar del auto, poner las manos sobre el baúl. Una escena sacada de una serie policial.

Elsa es enfermera. Nada de lo que le enseñaron en el cuidado del salud le sirvió para mantener la calma. "Cuando me pedían que bajara del auto, estaba tan nerviosa que no sabía si debía salir por la puerta del conductor, la del acompañante o por el parabrisas", contó en Radio Tandil.

El operativo fue un error de la policía. Su esposo es remisero y por haber trasladado -como pasajero- a un delincuente quedó engrampado en una investigación. Él aclaró el suceso, el malentendido, pero el auto había quedado con pedido de captura. Cuando no se usaba como remís, el auto era usado por Elsa para ir al trabajo. Un llamado del Centro de Monitoreo, el viernes, activó el operativo y personal de la Seccional Segunda lo ejecutó con vigor. Ese vigor incluyó romperle el auto.

Hoy le pidieron disculpas y le explicaron el "error", pero el auto sigue ahí, roto: paragolpes, capot, óptica y radiador. Y algo que no tiene precio ni reparación: la situación, sentirse rodeada como una delincuente de primer nivel.

"Entré en una crisis de nervios ya que no los podía controlar. Sin darme explicaciones, seguían con el procedimiento, sin decirme cuál era mi delito. Mientras observaba a mi alrededor la cantidad de curiosos que se detenían a mirar lo que sucedía", contó.

Cuando se dieron cuenta del error, se fueron del lugar sin darle explicaciones. Así como llegaron se fueron. "En un abrir y cerrar de ojos no había nadie de los protagonistas del hecho. Sólo yo con mis nervios, el auto en medio de la avenida, todo roto, y unos policías que llegaron después de lo sucedido", añadió.

"¿Hay derecho para tanto maltrato?", se preguntó. "No tengo ningún antecedente policial y mi marido mucho menos. Somos ciudadanos honestos que trabajan diariamente para vivir medianamente tranquilos. Lo único que sé es que me sentí maltratada por personas que siempre sentí que estaban para cuidarme. Quedé con el auto roto, sin que nadie se haga cargo. Llegué tarde y nerviosa a mi trabajo y mi marido sin su trabajo porque trabaja con el auto de remisero. Y así estamos, señores: persiguen al trabajador y el delincuente anda suelto por ahí", escribió en su cuenta de FB


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