20/09/2020

Opinion VOLVER

Voluntarios Rurales: héroes sin capa

por
Juan Tomas Midey

A tan solo diez minutos de llegar a las siete horas y rozando los cero grados centígrados, se desplaza desde el corazón del pueblo un viejo tractor amarillo que trae remolcando una pintoresca casilla rural. De fondo, se vislumbra el horizonte teñido de color naranja resplandeciente, quien da aviso del comienzo de una nueva jornada. La pastura todavía cubierta de un espeso manto blanco nos recuerda que aún estamos en invierno, estación que en la zona rural demanda de un sacrificio adicional. Mientras zorzales y horneros decoran acústicamente el paisaje, sobre la banquina del acceso principal de Gardey a pocos metros de lo que alguna vez fue una arcada, se encuentra Ana, quien está acompañada de una oficial de policía, ambas ayudan al conductor del tractor a desprender el remolque, que a partir de ese momento las alojara a modo de "puesto de control sanitario".

Para el resguardo de la población ante la actual crisis sanitaria, fue necesario el control de los puntos principales de acceso a todas las localidades, para ello, en la tierra que alguna vez compro Juan Gardey, se montó improvisadamente una casilla rodante rural como infraestructura edilicia del puesto de control sanitario. Una vez instalado el personal policial junto a los grupos de voluntarios, comenzaron con los correspondientes y protocolares controles de ingreso. Al inicio fue variado el personal que desempeño actividades, bomberos voluntarios, estudiantes de enfermería, grupos de veterinarios, entre otros. Sin embargo a la hora de buscar con quien conversar, todos coincidían que debería ser con Ana, ella le estaba haciendo frente al virus desde el inicio de la pandemia, nunca había bajado los brazos, y su compromiso con la sociedad era irrefutable. Así fue, ella amablemente me recibió, pero no podré expresar en palabras el brillo cristalino que asomaba a sus ojos al expresar sus frágiles decires...

Ana es una joven adolescente que reside en Gardey (pueblo rural ubicado a unos veinticinco kilómetros de Tandil), actualmente desde la continuidad pedagógica cursa el último año de la tecnicatura en Tecnología de los Alimentos, y hace más de dos años es integrante del grupo de aspirantes a bomberos voluntarios, grupo que está a pocos pasos de superar las barreras burocráticas que no les ha permitido consolidarse; sin embargo, quienes conformarán el cuerpo activo continúan capacitándose ardua y apasionadamente para ser los profesionales que la tarea les demandará.

Apenas pasado el medio día me acerque al puesto sanitario para nuestro encuentro, al mismo tiempo llegaba una camioneta utilitaria, ella cuenta que "todos los días al medio día vienen a traernos la comida y algunas provisiones, turrones, galletas, agua cuando necesitamos, hoy trajeron mandarinas pero a veces tocan unos postrecitos, además traen los elementos de seguridad como guantes y otras cosas, pero eso a veces demora un poco más" "nosotros valoramos mucho quienes preparan las viandas y la comida, porque lo hacen los chicos de la cruz roja, y son voluntarios como nosotros". Se veía en el interior de los tapers que el menú del día seria tallarines con tuco...

Haciendo un recorrido en el interior de la casilla me cuenta que "antes teníamos una más chiquita, ésta es re linda tenemos más espacio, es más grande, tiene cocina, una mesita con dos sillas, y agua que la otra no tenia, de todas maneras agua para consumo nos traen en bidones, lo malo del puesto es que no tenemos baño, pero como la mayoría somos del pueblo, si es necesario vamos a nuestra casa, los oficiales al destacamento, y una empresa que esta cerquita presta su baño para quienes no son de acá".

Sobre la organización del personal menciona que "La policía es quien pide la documentación y están por cualquier cuestión legal, a veces la gente protesta un poco por pedirle documentación y ahí están ellos; nosotros controlamos la temperatura, al comienzo estábamos solo bomberos y otros voluntarios relacionados con la medicina como veterinarios y estudiantes, cuando avanzamos de fase ellos comenzaron a trabajar y se aceptó a otras personas". Felizmente cuenta "hace unos meses comenzamos a percibir algo de dinero, no es mucho pero suma, también ayudo a sumar más gente e incluso actualmente hay una pequeña lista de espera". Sobre la organización de los turnos detalla que "de eso se ocupa Agustín, es el actual encargado del cuartel de Bomberos Voluntarios, y los turnos están armados para que la cantidad de días y horas sean equitativas, a su vez es el quien recibe la información y nos la trasmite".

Quienes pasamos a diario por algún puesto de control sanitario vemos la ardua tarea que realizan, incluso en ocasiones el virus pasa desapercibido ante la adversidad natural, torrenciales lluvias y violentos vientos azotan ferozmente, sin embargo ellos inquebrantables continúan con su labor. Es ese momento el que me obliga a interiorizarme, conocerlos, saber cuál es la razón que los motiva a entregar su tiempo, su recurso más preciado, aquel que nunca más se recuperara, por esta causa.

Ana me lo explica así: "Si es algo para ayudar al pueblo ahí voy estar, después de trabajar en mi emprendimiento haciendo postres me queda tiempo y con ganas vengo acá, sabemos que estamos expuestos al virus y una barrera no le podemos hacer, pero colaboramos en prevenir". Posterior a esto, Ana intento contenerse, pero sus sentimientos emergían cristalinamente por sus ojos "hay una señora que vive en el campo y viene siempre a hacer compras y nos agradece de tal manera que me encanta, la gente del pueblo es muy solidaria, lo que pedís lo tenes, al principio nos mataban con comida, caramelos, era terrible; al igual que los chicos, a veces no quieren que le tomes la temperatura, con el barbijo y la máscara les da terror entonces le damos un turrón o un caramelo y les encanta, esas cosas te dan algo lindo, sentís que estás haciendo algo bien".

Hacia el oeste el cielo nuevamente se tiñe de naranja, las luces del alumbrado público comienzan a encenderse al mismo tiempo que las aves silencian su canto, es hora de retirarse, la casilla rural detrás del tractor y Ana llena de emociones retoma rumbo a su hogar...

Dedicado a todas aquellas personas que, al igual que Ana, desde el anonimato velan por nuestra seguridad. Héroes sin capa.

Delegacion Gardey, Delegacion Maria Ignacia Vela, Ana Porta.

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