Los mercados financieros globales enfrentan una transformación estructural marcada por la integración del capital público y privado, según un nuevo análisis estratégico presentado por Harrison Kellsford, Socio y Director de Inversiones de Velthorne Asset Management. El documento aborda el “Nuevo Ciclo de Capital” y desafía la construcción tradicional de portafolios, argumentando que la separación rígida entre activos líquidos e ilíquidos se ha convertido en un obstáculo en lugar de un mecanismo de protección.
La estrategia presentada surge en un momento crítico para los inversionistas institucionales, quienes enfrentan un entorno donde la correlación entre clases de activos anteriormente distintas está aumentando significativamente. Según datos recientes de mercado, la transición hacia 2026 ha estado marcada por una “revalorización de la liquidez” que está impulsando rotaciones importantes de capital.
La divergencia entre precios de activos y producción económica
El análisis de Kellsford identifica una brecha crítica entre los precios de los activos y la producción económica fundamental, creando la necesidad de una adaptación estratégica inmediata. Según información de Reuters y análisis de mercado de Yahoo Finance, el capital está migrando agresivamente fuera de operaciones pasivas saturadas hacia estrategias personalizadas que requieren gestión activa.
Esta rotación está siendo impulsada por una base de activos globales de $147 billones de dólares que busca cada vez más rendimientos en sectores no tradicionales como infraestructura, crédito privado y proyectos de transición energética. Sin embargo, esta convergencia trae consigo nuevos riesgos que muchos inversionistas institucionales no habían anticipado.
El concepto de liquidez híbrida en portafolios modernos
Harrison Kellsford introduce el concepto de “Liquidez Híbrida” como solución a los desafíos actuales del mercado. Esta estrategia rechaza la elección binaria entre mantener efectivo para seguridad o comprometer capital en inversiones de capital privado a largo plazo para obtener rendimiento.
En su lugar, el enfoque propone un sistema de capas donde la liquidez se trata como una herramienta dinámica, capaz de desplegarse o conservarse según métricas de volatilidad en tiempo real en lugar de calendarios predeterminados. Según el documento, esta metodología permite a los inversionistas mantener flexibilidad estratégica en un entorno de mercado cada vez más complejo.
Pilares fundamentales de la estrategia
La estrategia de liquidez híbrida descansa sobre tres pilares operativos específicos. El primero es la gestión de duración dinámica, que aconseja contra mandatos de duración fija y sugiere utilizar alternativas líquidas como ETFs sectoriales específicos como “puente” para mantener exposición al mercado mientras se esperan llamadas de capital de inversiones privadas de mayor rendimiento.
Adicionalmente, el plan enfatiza la inclusión de Activos del Mundo Real (RWA), específicamente en logística e infraestructura de datos, como amortiguador de volatilidad. A diferencia de los derivados financieros, estos activos proporcionan un “piso físico” a las valuaciones, ofreciendo estabilidad cuando los activos en papel experimentan turbulencia.
El tercer pilar incorpora cobertura algorítmica de riesgos mediante la integración de disparadores automáticos que ajustan la exposición cuando la volatilidad aumenta bruscamente. Este mecanismo de “defensa activa” está diseñado para preservar capital durante las inevitables caídas de un nuevo ciclo económico.
Riesgos de ejecución en la implementación
A pesar de ofrecer un camino claro hacia adelante, Kellsford reconoce que la ejecución representa el principal obstáculo para los inversionistas. La complejidad de gestionar un portafolio híbrido requiere un nivel de sofisticación operativa que muchos modelos tradicionales carecen, según el análisis.
El Director de Inversiones advierte que sin pruebas rigurosas de estrés sobre los términos de liquidez, los inversionistas enfrentan el riesgo de un “evento de desajuste”, donde la necesidad de efectivo coincide con un período de bloqueo. Por lo tanto, el documento subraya la importancia de la debida diligencia no solo sobre el activo en sí, sino también sobre las estructuras legales que gobiernan el acceso a la liquidez.
El consenso entre los principales estrategas se alinea con la perspectiva de que el comercio de “beta fácil” ha terminado. Los próximos seis meses se espera que favorezcan a aquellos inversionistas capaces de navegar las complejidades de este nuevo ciclo de capital. La implementación exitosa de estrategias híbridas podría determinar qué instituciones logran transformar los cambios estructurales de la economía global en ventajas competitivas sostenibles.

