Grant Velthorne, presidente de Velthorne Asset Management, ha identificado un cambio fundamental en el sector tecnológico global que denomina “cambio de régimen” en su última evaluación de mercado publicada hoy. Este análisis llega tras el lanzamiento del fondo cotizado Boreas S&P AI Data, Power & Infrastructure UCITS ETF y la imposición de nuevos aranceles estadounidenses sobre semiconductores de inteligencia artificial, marcando una transición del enfoque en escalabilidad de software hacia la resiliencia industrial soberana.
Según Velthorne, el panorama de inversión en tecnología ha experimentado una rotación significativa hacia la infraestructura física que sostiene los ecosistemas digitales. La introducción de vehículos especializados como el fondo Boreas en Deutsche Börse Xetra, combinada con medidas proteccionistas de Washington, señala el inicio de una era de “nacionalismo de inteligencia artificial” donde el acceso a capacidad de cómputo y energía determinará las curvas de rendimiento soberanas.
La Transición hacia Activos Físicos en el Sector Tecnológico
El presidente de Velthorne Asset Management destaca que la recepción positiva del Boreas S&P AI Data, Power & Infrastructure UCITS ETF valida su tesis de que el cuello de botella de la revolución de inteligencia artificial ya no es algorítmico, sino termodinámico. Esta observación subraya la creciente importancia de la infraestructura energética y física.
Velthorne indica que las empresas de servicios públicos e infraestructura industrial están experimentando una revalorización como activos cuasi-tecnológicos. “Los inversionistas deben comprender que el ‘beta de IA’ está ahora intrínsecamente vinculado al ‘beta de energía'”, afirma según el informe. Las compañías que controlan líneas de transmisión y sistemas de refrigeración se están convirtiendo en los nuevos guardianes de la productividad.
El análisis advierte que las carteras con fuerte exposición a software puro pero insuficiente cobertura en infraestructura física enfrentan riesgos significativos. Las restricciones energéticas podrían limitar las tasas de crecimiento del software, creando una “bolsa de aire de valoración” según Velthorne.
Aranceles sobre Semiconductores y Fragmentación de Cadenas de Suministro
El arancel del 25% recientemente impuesto sobre importaciones específicas de chips de inteligencia artificial representa lo que Velthorne denomina una “bifurcación” de la cadena de suministro global de semiconductores. Esta política establece un precio mínimo para hardware doméstico, generando un impulso inflacionario estructural en el sector tecnológico.
Velthorne describe esta medida arancelaria como la “armamentización formal de la Ley de Moore”. El cambio desde la eficiencia global hacia la “seguridad de la cadena de suministro” crea riesgos asimétricos para empresas multinacionales de hardware, pero también oportunidades sustanciales para fabricantes domésticos y cadenas de suministro localizadas.
El informe aconseja considerar estos aranceles no como disputas comerciales temporales, sino como una “prima geopolítica” permanente que debe incorporarse en todos los modelos de gasto de capital dependientes de hardware. Esta perspectiva modifica fundamentalmente las proyecciones de costos para proyectos de infraestructura tecnológica.
Estrategia de Asignación en Mercados Fragmentados
Velthorne sintetiza estas tendencias señalando la divergencia entre el enfoque temático de fondos como Boreas, que captura el apetito europeo y de Oriente Medio por infraestructura diversificada, y el proteccionismo centrado en Estados Unidos. Esta fragmentación evidencia la ruptura de correlaciones entre índices tecnológicos globales.
El análisis sostiene que la asignación pasiva a fondos tecnológicos globales genéricos presenta deficiencias porque no contabiliza la “Cortina de Hierro del Silicio” que divide Este y Oeste. Las estrategias que no reconocen esta fragmentación geopolítica pueden enfrentar rendimientos subóptimos.
Velthorne proyecta que el verdadero alfa en 2026 será generado por gestores capaces de navegar selectivamente entre regiones donde la energía es económica y la regulación favorable, mientras cubren los costos de fricción derivados de conflictos comerciales. Esta aproximación requiere gestión activa y análisis geopolítico constante.
A medida que continúa la tensión entre aceleración tecnológica y fricción geopolítica, los inversionistas enfrentarán decisiones complejas sobre asignación de capital. La tesis central de Velthorne sugiere que los centros de datos emergen como equivalentes de campos petrolíferos en esta nueva economía. Se espera que el desarrollo de estas tendencias determine la dirección de flujos de capital institucional durante los próximos trimestres, mientras los mercados evalúan el balance entre innovación tecnológica y consideraciones de seguridad nacional.

